Nadie dura siempre
La narración, de carácter eminentemente urbano, transcurre en la ciudad de Barcelona. Los personajes, indecisos, torturados por su pasado y por sus dificultades para hallar salidas a sus problemas personales, se mueven sin rumbo, obligados a tomar decisiones dolorosas o absurdas empujados por acontecimientos por no pueden controlar. Guido ha pasado la mitad de su existencia cubrióndose de miseria y Gilda, su hermana, corriendo hacia el abismo. Ambos se encuentran en el momento en que despiertan de un letargo demasiado largo que, en principio, ha arruinado sus vidas. Entre ellos y la vida nueva, están las personas que acaban de llegar, los que se fueron, los muertos y los vivos.